18 d’octubre 2005

Ya no existe ni un solo momento en que no piense en ti. Lentamente estoy dejando de ser persona y me estoy convirtiendo en un pensamiento, un pensamiento que nace de mi corazón y que invade todo mi cuerpo hasta convertirse en ti. Es como si la rosa que siempre fuiste hubiera dejado una semilla en mi pecho, pero ya se ha hecho mayor, ya no tiene espacio para vivir y sólo le quedan dos opciones. O sale para seguir creciendo y expulso todo lo que tengo dentro o no la dejo salir y muere para siempre en el olvido y en el recuerdo de su grandeza. No puedo con todo solo, me siento como si estuviera expulsando los últimos grados de una fiebre de 5 años, ya queda poco por sudar, ya solo queda la soledad.