07 de novembre 2005

El piano llena de música espuma la soledad de mi sequía, que ansia la tormenta lenta en el tiempo de los seres perfectos, fríos, grises, sucios de silencio que no entiendo. En el sótano de la vida guardo la lluvia y la tormenta de las historias que no quiero recordar, y sólo el recuerdo las dejará escapar, sólo la tristeza que no puedo borrar. El rojo ha muerto y quiere ser negro, para siempre una luz apagada, un cuarto sin ventanas, unos ojos pintados en los párpados de unos ojos cerrados. La ceguera aguanta los golpes de la mañana, no despierta por si no te encuentra, no despierta, dolor piedra la espera.