14 de novembre 2005

Tus manecillas de reloj dibujan soles sobre un palo de piruleta de caramelo de lágrima que abraza el viento aliento de tu recuerdo, atrapan naranjas y fresas en puñados con risas infantiles,
cruje mi tiempo como cucarachas oxidadas de amor bajo suelas de zapato.

Las heridas cicatrizan en imágenes que no puedo olvidar, huelen a rancio aroma de besos caducados, fermentados que escuecen como un ruido que no se va, que emmudece la vida para siempre hasta que me duermo y vuelvo a vivir ayer, entre sonrisas mudas y sorbos de batido.