Cuando empiezo a estar mejor me da vértigo, es como subir una escalera que nunca se acaba con los ojos vendados y de espaldas, no quiero verte y sé que si abro los ojos te encontraré en cualquier excusa y volveré al principio de la escalera, con la venda en la mano, dándome la vuelta. Hay heridas que no dejan cicatriz y tu no serás una de esas, las cicatrices nunca se marchan, las puedes tapar o disimular, puedes olvidarlas unos dias, pero siempre te las vuelves a encontrar cuando menos te lo esperas. Aunque tú tardarás tiempo en cicatrizar, las heridas se deben dejar curar y yo no paro de abrirla cada vez que creo que te olvido. Es algo que no puedo evitar, no quiero que cierre la herida, no quiero olvidarte, por que mientras esté abierta me acordaré de los sueños, de las playas, de las estrellas, de las velas y del vino... me acordaré de todas las cosas y volaré por encima de ellas de nuevo por que el sentimiento seguirá vivo. No puede cerrarse la herida, por que jamás volverá a abrirse, y quedarás atrapada, enterrada en la distancia, escondida sin nadie que te busque, transparente, dormida, hundida. No quiero que se cierre la herida, mientras este abierta viviré de nuestros recuerdos, saldré a pasear por las tardes, te apretaré en un abrazo y no te soltaré, te miraré durante horas sin pestañear, casi sin respirar, invernando en tu imagen de estrella y flor, de luna llena en el mar, de aroma de melocoton en brisa divina. Será cuestión de tiempo llegar al final de las escaleras, aún no veo el último escalón, seguro que vuelvo a caer.

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