13 de desembre 2005

Me gustaría estar cerca de ti y respirar el aire que estás respirando ahora, poder oler tus jerséis con la nariz roja congelada por el camino hacia tu corazón, ese corazón caliente que me atrae como un imán igual que tus labios atraen a los míos y tus manos a mis manos. Hace tiempo que no nos vemos y sólo imaginar tus ojos se me esboza una sonrisa como la del primer día, cuando por casualidad tropezamos en la piscina y hubo un eclipse de sol y silencio durante unos segundos, mientras te apoderabas de mi para siempre y yo hacia una copia tuya para guardarla en mi corazón y te quedaste conmigo y me convertiste en suspiro, en sentimiento que va y viene, en recuerdo que no desaparece, en un nudo de cereza entre tu y yo, yo que ya no existo. NO EXISTO desde que rebusco en mi para verte y abro los ojos y te escondes, y apareces con otra mirada que me recuerda la que tengo guardada y me miras como de lejos anunciando tu marcha, la que ya sucedió, la que sucede cada vez que te imagino, la que sucede cuando te miro de cerca como me miras de lejos. Me siento atrapado buceando en la piscina donde te encontré, pero esta vez no chocamos, no te encuentro, no me buscas.