Necesito encontrar en este silencio un poco de luz, que me obligue a tragar miles de tonos fucsia y me llene hasta esbozar una sonrisa en mis labios que seguramente me recordará a ti, porque no sonrío de verdad desde que te marchaste. Quiero enamorarme de las flores y sus aromas, de un trozo de papel arrugado con forma de nada durante unos segundos y de muchas cosas mientras pienso en ti, del otoño, la primavera y las amapolas, de una sonrisa imposible en un día de lluvia y del arco iris. Destrozaré las monotonía en un grito de esperanza y te guardaré en una cajita con agujeros en la tapa, te alimentaré con mis sueños y te taparé para que no me molestes mientras disfruto escuchando La Buena Vida en el metro o paseo con el viento en la cara y mi bufanda intentando volar como antes lo hacía yo. No es fácil encontrar un trébol de cuatro hojas en este jardín tan gris, pero voy a imaginármelo hasta que aparezca y no pienso mirar a atrás hasta que acabe el viaje y ponga los pies en el suelo.
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