Me rindo,
no puedo respirar,
siento una mano cabando en mi pecho,
no hay tesoros que encontrar
ni una aguja en mi pajar. Me hundo,
todo es muy pesado ya,
tengo cadenas encadenadas a cadenas,
no hay caminos que caminar
ni un sendero donde buscar. Huele a mierda esta ciudad
o a estiercol macerado, ¿qué más dá?
nada importa en esta muerte
si no puedo quererte. Me derrito,
desaparezco en soledad,
en melancolía áspera y arrugada
en restos de espuma blanca,
de estas olas que se van.

<< Home