26 de desembre 2005

No quiero volverte a ver, la última vez que quedamos no pude verte en toda la tarde, no tenías tu sonrisa, ni tus ojos, ni tu luz. Aún los recuerdo y tengo miedo de verte de nuevo sin ellos, de que ya nunca más estén en ti cuando me mires y me acostumbre a esa nueva manera que tienes de verme, como si ya no fuera único, como si fuera una gota en medio del mar, un punto en una línea y yo te mire como al horizonte, azul brillante, pero lejos, muy lejos. Tú apareces con tu vestido de aura, inmensa como el mar, y eres demasiado grande para abrazarte, como te abrazaba antes, cuando tú y yo éramos siameses y no nos separaban miles de kilómetros, y yo te recogía entre mis brazos y me daba cuenta que eras el mundo, que el tiempo se paraba cuando te apretaba y no importaba nada más; pero ahora eres agua, y te escurres de mis brazos y lo único que me has dejado es el pecho mojado calando en mi corazón que se llena de escarcha y bombea una helada tras otra por todo mi cuerpo. Que invierno tan frío, que insoportable levedad de espíritu me queda para pasar el resto de mi vida, que insignificante me siento y no tengo otra salida.

20 de desembre 2005

Todas las cosas me recuerdan a ti, hasta el frío y la humedad me recuerdan que no estás, y me abofetean en silencio haciéndome bajar la cabeza y camino mirando mis pies solos, siempre cerca el uno del otro, pero siempre separados, como caminan acercándose y alejándose, ojalá nos acercáramos alguna vez tú y yo, pero sólo nos alejamos, así no es manera de caminar juntos. Y pienso en todas las cosas que viven en pareja, como mis orejas, como mis ojos, como los tuyos, como mis manos y mis brazos, como mis piernas, todas perfecta y sincronizadamente acompañadas; y me imagino dos narices y dos bocas, porque están solas como yo y yo quiero acercarme a ti y alejarme y caminar juntos todo el tiempo, hasta cuando no lo estemos, y llevarte de la mano a mi lado, feliz, porque mi boca no está sola, ni mi nariz, ni mi espalda, ni mi ombligo, todos son perfectamente acompañados con los tuyos, incluso mi olor abraza al tuyo y forman uno nuevo y harmónico, el olor de todas las cosas que me recuerdan a ti.

18 de desembre 2005

Todo me recuerda a tí.

13 de desembre 2005

Me gustaría estar cerca de ti y respirar el aire que estás respirando ahora, poder oler tus jerséis con la nariz roja congelada por el camino hacia tu corazón, ese corazón caliente que me atrae como un imán igual que tus labios atraen a los míos y tus manos a mis manos. Hace tiempo que no nos vemos y sólo imaginar tus ojos se me esboza una sonrisa como la del primer día, cuando por casualidad tropezamos en la piscina y hubo un eclipse de sol y silencio durante unos segundos, mientras te apoderabas de mi para siempre y yo hacia una copia tuya para guardarla en mi corazón y te quedaste conmigo y me convertiste en suspiro, en sentimiento que va y viene, en recuerdo que no desaparece, en un nudo de cereza entre tu y yo, yo que ya no existo. NO EXISTO desde que rebusco en mi para verte y abro los ojos y te escondes, y apareces con otra mirada que me recuerda la que tengo guardada y me miras como de lejos anunciando tu marcha, la que ya sucedió, la que sucede cada vez que te imagino, la que sucede cuando te miro de cerca como me miras de lejos. Me siento atrapado buceando en la piscina donde te encontré, pero esta vez no chocamos, no te encuentro, no me buscas.

12 de desembre 2005

Cuando no haya nadie que se acuerde de ti,
cuando no haya nadie que te recuerde conmigo
en secreto tejeré tu nombre de color amarillo,
amarillo intenso que duele muy dentro de mi.


Cuando ya nadie me encuentre llorando,
cuando nadie me diga que te han visto bailando,
tropezaré en mi mismo y volveré a recordarlo,
y mil veces intentar superarlo será en vano.


Cuando ya no haya nadie que piense en mi,
gritos mudos dirán cuanto que te echo de menos,
nada devolverá el color a éste pedazo de cielo,
nada me hará olvidar que un día estuviste aquí.

09 de desembre 2005

He perdido el aire, mi pecho se ahoga un poco más en cada respiración, cada inspiración estoy más hundido en el agua y en cada gota de aire que bebo se me escapa una lágrima salada como el mar en el que buceo, en el que me ahogo cada vez que pienso en ti y en lo bien que nadaba a tu lado. Es extraño sentir que me falta algo y mi peso aumenta por momentos y por momentos es más difícil salir a la superficie. Seguro que el aire volverá, pero otro día quizás, hoy mi pecho se levantó lleno de tus recuerdos y respira despacio y flojito para que no te escapes, de nuevo. Toda mi existencia se limita a retener esa pizca de superficie que aún queda ahí dentro, como unos céntimos que nunca salen de nuestro monedero, como esos restos de polvos de sobre para el resfriado que nunca se disuelven en el agua, que siempre se quedan ahí en el fondo del vaso, inalcanzables. Mañana puede que me levante pensando en otra cosa y te me escapes en el primer suspiro sin darme cuenta y ya no me duelas por las mañanas nunca más y por fin pueda respirar el aire que no me llega aquí abajo.

07 de desembre 2005

Mi luz se apagó con tus ojos
y me hice oscuridad derretida,
en el aire una mota de polvo
que viaja remando en caricias.

Me mirabas acariciándome, sin tocarme
y te bastaba una sonrisa
para que el cielo se desarme
y entregarme la luz del día.

Me convertí en polvo lunar
y bajo tu haz de luz volaba brillante
como espasmos de medusa,
como cientos de diamantes.

05 de desembre 2005

Tú, dolor que me arrancas las lágrimas como pétalos de rosa, que me clavas espinas con espinas en mi cielo dibujado de sueños, márchate sin despedirte, no me enfadaré y no te echaré de menos, no lloraré por las lágrimas que te llevas.
Tú, dolor que me apretas el ritmo con tus dedos helados , que aprovechas que no miro para hundirme y me empujas por la espalda, márchate sin despedirte, ya está bien de ser el protagonista de mi película, no pensaré en ti cuando no vuelvas.
Tú, dolor que siento en el pecho y los ojos disfrazados de tiempo que no avanza, de cuarto sin ventanas ni puertas, del gris plomo que dejas bajo tus pies descalzos de sentimientos, márchate sin mirar atrás por que no te buscaré jamás y jamás volverás a estar aquí.
Siéntate a mi lado, mírame a los ojos, no digas nada, llórame por lo que me has hecho y márchate con tus espinas, mis lágrimas y nuestras vidas.